Dones y Fortalezas,  General,  Virtud

Aceptándome tal como Dios me creó

Muchas de nosotras estamos en una constante búsqueda existencial. Algunas desean tener dones y fortalezas personales que otras tienen, sin darse cuenta de los dones espirituales que Dios ha depositado en ellas. Todas tenemos fortalezas que son de bendición para el cuerpo de Cristo.

“Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.”

Salmo‬ ‭139:13-14‬ ‭

Dice Matthew Henry en su Comentario Bíblico: “El salmista pasa aquí a contemplarse a sí mismo como una maravilla salida de las manos de Dios, con lo que declara la omnipotencia divina. El que ha fabricado la máquina, conoce bien cómo funciona (v. 13): «Tú (enfático aquí, como en el v. 2) creaste mis riñones» (lit., como en 7:9, última palabra). Los «riñones» representan en la Biblia la sede íntima de lo afectivo-emotivo, así como de los impulsos instintivos: lo que le pasa desapercibido a la propia persona.”

El saber que el Dios Omnipotente nos ha creado con detalles específicos y que no nos hizo al azar, sino con un propósito específico de glorificarle, debe convencernos de que somos una maravilla salida de las manos de Dios.

A continuación 4 sugerencias que debemos tener en cuenta cuando servimos en el cuerpo de Cristo:

  1. Agradezca a Dios por tratarle particular e individualmente. Dios nos planificó con los dones espirituales y las fortalezas personales que íbamos a tener. En 1 Corintios 12:11–18 Pablo nos enseña sobre la importancia de cada función de los dones. Dios nos ha preparado de una forma muy particular a fin de cumplir Su propósito en nuestras vidas (Ef. 2:10).
  2. No tenga orgullo ni se jacte de sus dones. Los dones espirituales son un regalo de gracia de parte de Dios, no es algo que hayamos conquistado ni que lo merezcamos. En 1 Corintios 4:7 Pablo dijo, “¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” De acuerdo a Romanos 12:6 la razón por la cual tenemos nuestros dones es “según la gracia”, no por méritos personales, ni por nuestra fe.
  3. No idolatre a otros por sus dones. En 1 Corintios 3:3–7, 21–23, la iglesia se dividió siguiendo a diferentes líderes muy destacados: Pablo, Apolos y Cefas (Pedro). Ninguno de los tres estaba presente en la iglesia cuando las divisiones ocurrieron y ciertamente no tenían nada que ver con aquellas divisiones, pero las personas quisieron que su líder o ídolo fuese la última palabra. Exageraron las diferencias, comparando sus dones y capacidades haciendo uno superior al otro en vez de apreciar la contribución de cada uno a la unidad de la Iglesia. Así son las reacciones carnales cuando uno quiere parecer más importante que los demás.
  4. No envidie los dones de otros. Debemos estar contentas con el regalo otorgado por Dios. El descontento es una crítica de la forma en que Cristo distribuye los dones, cómo gobierna y maneja Su Iglesia. La envidia es una de las manifestaciones de las obras de la carne (Gá. 5:19–21).

¿Cuán contenta estás con los dones espirituales y las fortalezas personales que Dios te otorgó? Me gustaría leerte 😃.

Beneficios del Curso de Dones y Fortalezas

  • Conocerás los dones espirituales y las fortalezas personales
  • Apreciarás tus dones y fortalezas
  • Desarrollarás tus dones y fortalezas

Me gusta ayudar a otras mujeres a que conozcan más de Dios a través de la enseñanza bíblica.

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